El también Senador provincial mandato cumplido, Goyano y Peronista, Jorge Abid, se encuentra trazando el armado de esta posibilidad política, que sí bien no tiene el visto bueno del probable candidato (y difícilmente lo tenga de acuerdo a la posición emblemática que ocupa para la historia del peronismo) la intentona, que ya empieza a dar sus primeros pasos de operatividad, es una muestra cabal, de la preocupación radical que se tiene desde el oficialismo a la candidatura de Espínola.
Hace tiempo, mucho antes incluso que se lo use como slogan de un determinado gobierno, que venimos insistiendo, con honda preocupación, en señalar a los políticos que a razón de darle prioridad (y de esto trata la tarea principal de un político, fijar prioridades) a la acción pura, al hiperpragmatismo, niegan, desconocen o rechazan la acción que despectivamente llaman de escritorio o connotada con el uso de la intelectualidad. Nadie está en su derecho a determinar, menos si ejerce un rol de gobierno (en uso de las facultades y los poderes públicos) que el pensamiento, en la política, como en el caso de la cosa pública, aleja del contacto, la relación, el vínculo con la gente, imposibilitando a todo aquel que se desarrolle, por intermedio de la facultad humana de abstraer, de hacer política o desempeñarse en la función pública. Así como organismos en defensa de derechos de sectores, denunciaron a un cantante por un piropo mal entonado a una dama (o por una agresión como usted la quiera ver), o un grupo de mujeres, se entetaron, porque otras fueron recriminadas por hacerlo en un playa, estas pruebas contundentes de personas enfiladas en un pensar o en un hacer, filonazi, deberían tener la misma devolución, la misma respuesta, o incluso más contundentes o lapidarias. No debe primar, otra cosa, ni una supuesta elección, ni unidad, ni tácticas, ni estrategias electorales. En nombre de ningún triunfo, de ninguna gloria política, se puede dejar pasar, aceptar, tolerar, que se quiera menoscabar, disminuir y con ello, prohibir, o condicionar, una facultad del ser humano, como la del pensar, para participar en política.
Tanto en su definición primigenia, o la que deriva de su etimología, la concepción de salvar, o rescatar, es perfectamente atinente a lo que precisa nuestra institucionalidad política occidental. También lo es en su vinculación con la referencia filosófica de la redención. Phillip Mainländer, sostuvo de tal forma su cosmovisión, que sintéticamente postulaba que la muerte de Dios había generado la fragmentación, la multiplicación, la diseminación de la energía existencial, o lo “nuestro” como fenómeno, que inercialmente pretendía retornar a la conformación de ese uno, de esa totalidad, y por la que, esa fuerza inmanejable, actuaría como condicionante, como regidora de nuestras posibilidades de libertad o de elección, generando con ello, sensaciones limitantes, cuando no angustiantes de lo humano. Sí trazamos la metáfora, el traslado de la elaboración del plano individual al colectivo, algo no muy distinto nos sucede en relación a nuestra democracia desde la perspectiva ciudadana. Son muy pocos, por no decir nadie, quiénes sin que tengan un provecho o un beneficio directo del sistema democrático, lo sostengan desde la razón o la emoción. La democracia desde al menos una generación que no genera otra cosa que la idea del mal menor, de la comparación, irracional y esotérica, con tiempos pasados en donde la humanidad ha probado otros tantos sistemas oprobiosos de organizarse, tan semejantes en resultados o peores que el actual, que precisa, imperiosamente de redimirse.
Todos aquellos que se expresen, formulando sus deseos personalísimos, como si fuesen razones de peso o una argumentación sobrada, para arribar a un lugar determinado del poder (acudiendo al golpe cínico que propicia la falacia de direccionar el mensaje a la emotividad del receptor, esgrimiendo su sacrificio, su capacidad o preparación para llegar a una meta personal) trasladando o transfiriendo el éxito que pudo haber tenido en una actividad previa (usando al destino, al azar y hasta los designios providenciales, y en vez de ser agradecido y responsable, entendiendo de tal forma que en el mundo todos podrían tener posibilidades en tanto y en cuanto quienes ya han accedido a determinadas conquistas, no se enquisten ni pretendan perpetrar en las mismas) abusando de tal prerrogativa, para a sabiendas e intencionadamente, engañar a los demás plantándose ante la comunidad como si fuese un salvador, un elegido o ser superior, se constituye, sin duda alguna en un ser temerario para el sistema político-institucional. Estos golpeadores, abusadores, feminicidas de lo democrático, son a los que el propio gobernador a dirigido su mensaje para que cuiden de la democracia. Les está diciendo, a muchos que tiene a lado, como en frente, que se dejen de violar y ultrajar a un sistema que tiene como finalidad el bien común, la discusión de proyectos, de ideas, de programas, de ideas, de formas de pensar y de hacer, y no, en su develación diabólica, de ir exactamente por lo contrario, horadando lo colectivo, para que todo un sistema de organización se reduzca a la simple, vana y totalitaria discusión de nombres y apellidos por lugares en el poder.
Girala Yampey profundiza en esta síntesis de sus estudios de la cosmovisión Guaraní, la búsqueda de una sociedad plena de igualdad y justicia en donde la perpetración del “ecocidio” (o envenenamiento del medio ambiente) sea solo una fantasía literaria y no una amenaza real como lo hemos conseguido producto de nuestra necedad.
En los febriles tiempos, previos a lo electoral, las alternativas políticas se construyen y se diluyen, con la misma velocidad que un castillo de arena a la vera del mar. Sí bien ningún acuerdo estará cerrado hasta la inscripción misma de las candidaturas (ni siquiera existe la convocatoria con la cuál empieza a correr el cronograma y sus plazos) y que el significante extenso de lo democrático, posibilita que “todos hablen con todos en busca de consensos”, uno de los operadores políticos principales del oficialismo provincial, reconoció públicamente, que no descartan (lo que en la traducción de lo que se puede reconocer desde lo político es prácticamente afirmar que trabajan por un acuerdo) volver a sumar al Partido Nuevo (La Senadora y esposa del fundador del partido naranja ingreso a la cámara alta por la lista oficial y por tal acuerdo primigenio) que pediría, de acuerdo a fuentes vinculadas al ex hombre fuerte de la provincia, como prenda de cambio, el lugar que hoy posee quién se fue tanto a Alemania como a la India con el dinero de los contribuyentes para generar acuerdos que aún hoy no generan réditos para los correntinos.
Ante el fallecimiento, del notable pensador, y a modo de homenaje, que excedió su propia epopeya de escapar de regímenes opresivos, su gran batalla por despresurizarnos del presidio neoliberal en que encerró tal sistema a lo democrático, es sin duda, el legado más grande, la herencia más colosal que intelectual alguno, nos pudo haber dejado en los últimos años, tal vez décadas. La discusión que subyace con su punto de partida, debería llevarnos, al menos a los intelectuales a replantearnos, siglos de pensamiento político, en el que obcecada y obedientemente, aún seguimos creyendo, sin cuestionarnos y mucho menos plantearnos, algo más digno, más humano y equitativo, que el contrato social leonino en que devino o viene derrapando nuestra democracia occidental.
La Intendente de Perugorría, Angelina Lesieux, habría recibido la propuesta desde hombres de confianza de la ex Presidenta de la Nación que encabece la fórmula como candidata a gobernadora por la provincia de Corrientes, en representación del espacio “nacional y popular” que hubo de abandonar el Senador Nacional Camau Espínola (tendría cerrado su acompañamiento al Massismo, vía un lugar para Artaza y un guiño al Macrismo para votar leyes claves) y en donde no tallaría Teresa Parodi, como en un primer momento se especuló desde tal trinchera política. El avance judicial, que lo tiene cercado a Oscar Parrilli y que tendría como objetivo final llevar a Cristina a la cárcel, y que es entendido como una persecución política, habría adelantado y fortalecido, la estrategia política del peronismo K, de plantar batalla, en todo y cada uno de los distritos del país, para poner hombres leales, convencidos, que defiendan no sólo 12 años de un gobierno nacional, sino que pretendan recuperar las banderas del mismo, más allá del actual interregno, en el que algunos oportunistas huyeron ante la primera de las tormentas. Angelina en Corrientes, es garantía de fiabilidad, de convicción militante y de aguerrida entrega para el combate político.
Entusiasmado por las encuestas que le arrojan una disputa, casi palmo a palmo, con el actual Intendente municipal, que iría por su reelección, pese a su alta imagen negativa (sobre todo en sectores medios), y sobre todo por el apoyo que conseguiría tanto de sus vinculaciones internacionales como por las vertientes del peronismo nacional, el parlamentario del Mercosur, Dr. Alejandro Karlen, tiene en mente además, poner en blanco sobre negro, una realidad del peronismo, para mejorarlo y restaurarlo, que es su posicionamiento sesgado y sectario que se alimentó, desde ciertos sectores, y que imposibilitan la llegada del movimiento del general Perón al poder en la Provincia. Karlen es uno de los sucesores naturales o militantes confesos e infatigables del peronismo histórico que alumbró en los `70 el último gobierno peronista mediante Don Julio Romero.
Cómo si Corrientes no tuviese sus entramados, político-jurídico-policiales, como para entretenerse en el estío previo a lo electoral (en donde en verdad está todo casi resuelto, sólo la elección obligada que tendremos que hacer entre uno y otro de los representantes de las facciones que se detentan el poder), apareció el tetazo. Digno armado de prensa (la de las mujeres que se entetaron en una playa bonaerense, cosificando los famélicos cerebros de los policías que obviamente iban a reaccionar, reaccionando como reaccionaron, para que todos hablemos de esto, lo cual en el fondo está bien) de quiénes habitan grandes urbes, desde aquí, siempre hemos tenido esa relación histérica (en homenaje a este sexismo de creer primero que la histeria era propia y única de las mujeres, de hecho significa útero en griego, a seguir considerando tal afectación psicológica como el ámbito natural de las féminas) con la metrópoli. No nos gusta nada la capital, pero la emulamos, la queremos engrampar, haciendo algo parecido a lo que hacen, pero con nuestra particularidad. El tetazo, digno grito de una perspectiva de género, no se descontaminó de esta otra gran dolencia, estructural y puebleril, de emular, de seguir cabeza abajo, como ovejas dóciles, al pastor de la porteñidad. Un hecho que tendría que haber pasado, como una manifestación natural, se transformó en una polémica social, favoreciendo, seguramente a los mismos que las chicas entetadas critican, la cultura machista y paternal.
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