22 de mayo, 2026
Dicen, quiénes se jactan del saber, que el arte, transforma, libera, redime. Claro que un pobre, difícilmente, si no resuelve su pobreza antes, pueda disfrutar o lo que sería mejor producir arte. Salvo que a tal punto hubiéremos trasladado la humanidad, que esto fuese posible; La división entre los que son pobres y los que no. Incluso, que esto se pueda demostrar, a los efectos de que los pobres, pudiesen ser objetos de nuestra apreciación artística. ¿No lo son acaso, con los informes de los medios de comunicación o las imágenes que compartimos en las redes sociales, generadores de nuestras lágrimas, penas, sentimientos de compasión, ajenidad, extrañeza o temor? Sin que nada de esto nos impulse a otra cosa más que a nutrirnos de ellos, es decir, a servirnos de su pobreza. Por tanto el uso que hacemos de la misma, nos resulta a todas luces más que redituables.
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